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Biología de las babosasLa babosa es un animal nocturno. Su actividad varía mucho, según la estación del año, la temperatura y la humedad. El ciclo de vida de las babosas, al igual que su densidad de población, rapidez reproductora y crecimiento, dependen de las condiciones climáticas, la luz y el alimento disponible. Los inviernos suaves favorecen la supervivencia de los huevos y las crías de babosa y, por consiguiente, fomentan su proliferación. Los inviernos fríos y secos, por el contrario, pueden reducir parte de la población de babosas de una parcela. Actividades y modo de vida La actividad de las babosas varía mucho de una especie a otra, de un individuo a otro, dentro de una misma especie y, para un mismo individuo, de un día para otro. Las babosas suelen salir por las noches, cuando las condiciones máximas y mínimas de temperatura les convienen. Las babosas hortícolas no se mueven cuando la temperatura es inferior a 5°C. La temperatura óptima para las babosas grises gira en torno a 18°C y se quedan inactivas a 0°C. Como las temperaturas inferiores a -3°C resultan fatales para ellas, las babosas suelen refugiarse penetrando dentro del suelo cuando llegan las heladas. A falta de humedad, la babosa no puede producir mucus ni, por consiguiente, desplazarse. Se refugia, entonces, dentro del suelo hasta que llegan nuevas lluvias. Alimentación Las babosas tienen un régimen alimenticio muy variado. Su principal alimento lo componen los tejidos vegetales, aunque también pueden consumir deyecciones animales. A las babosas grises les gustan las plantas que brotan del suelo. Les suelen atraer las que ya están algo estropeadas. Cuando amenaza la sequía, las babosas pequeñas suelen vivir enterradas, alimentándose entonces de las partes subterráneas de las plantas. Una babosa puede llegar a devorar hasta la mitad de su propio peso en una sola noche. Las babosas grises comen entre 30 y 50 mg diarios, pero las especies grandes de babosas pueden engullir entre 5 y 10 g al día. Determinadas babosas se alimentan en una única toma, mientras que otras necesitan varias tomas, repartidas a lo largo de la noche. Reproducción Las babosas son animales hermafroditas, es decir, macho y hembra a la vez. Pero no simultáneamente: los órganos masculinos y femeninos se activan sucesivamente. Su sistema hormonal regula el inicio de cada fase de la actividad sexual. La hembra pone los huevos entre unos pocos días y varias semanas después de la fecundación, según la especie. Una babosa puede poner entre 100 y 500 huevos, en racimos de 10 a 50 huevos. Los coloca en agujeros excavados en el suelo o en algún recoveco protector. Los huevos tienen forma esférica y son de color amarillo blancuzco o transparentes. La duración de la incubación de los huevos depende directamente de las condiciones climáticas y, especialmente, de la temperatura. A 5°C, la incubación durará cerca de tres meses, mientra que a 20°C, durará tan sólo dos o tres semanas. La humedad del suelo debe situarse entre un 40 % y un 80 %.
Las babosas pueden reproducirse una vez al año, una vez cada dos años o dos veces al año. Los periodos más favorables para la reproducción son el otoño y la primavera. Al salir del huevo, la cría de babosa mide unos pocos milímetros y es transparente. Su duración de vida oscila entre nueve y dieciocho meses, según las especies y la región. La babosa gris, por ejemplo, vive una sola temporada en las regiones que tienen inviernos rigurosos (nordeste de Francia), y dos en las que tienen inviernos templados (suroeste) La babosa gris, por el contrario, vive una sola temporada, sea cual sea la región. Desplazamiento Las babosas se desplazan poco. En condiciones normales, pueden llegar a recorrer entre 4 y 7 m diarios (babosa gris) o entre 2 y 3 metros (babosa negra). El mucus ejerce una función primordial para el desplazamiento de la babosa. Al moverse, una glándula situada en la parte posterior del pie segrega el mucus que, al ser aplastado por el pie ventral le permite a la babosa avanzar deslizándose. Cuando las babosas encuentran una parcela con vegetación abundante, sus desplazamientos no sobrepasan los 50 cm diarios. Detectan el alimento por medio de sus órganos olfativos y papillas gustativas. Enemigos naturales de las babosas Las babosas tienen numerosos depredadores:
pero no parece que ejerzan una influencia decisiva en la regulación de la población de babosas. Factores que favorecen la proliferación de babosas
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actualización: 01/06/99
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